Monday, November 21, 2011

~♥~Hechar raices.

Echar raíces


…Cuando interpretamos nuestra vida simbólicamente, como un viaje espiritual, podemos examinar más objetivamente nuestras acciones, así como nuestras decisiones de no actuar.

Podemos intentar extraer una lección de cada encuentro o experiencia. Por ejemplo, ser objeto de una traición puede ser devastador desde el punto de vista emocional, pero generalmente nos enseña que tenemos que desprendernos de las expectativas, las dependencias emocionales y psicológicas y los intentos de controlar a los demás provocados por nuestros propios miedos. Nos enseña a aceptar a los demás tal y como son, en vez de como desearíamos que fueran o esperábamos que fueran. También nos ayuda a comprender que no podemos controlar completamente nuestras vidas.

En definitiva, para cumplir nuestro propósito necesitamos mantener determinado tipo de relaciones y vivir experiencias desagradables que nos permitirán aprender a mantener y vivir otras mejores. El final de una relación nos obliga necesariamente a iniciar un nuevo camino. Aunque al principio es posible que nos resistamos a seguir esa nueva dirección, cuando finalmente nos rindamos a ella podremos ver nuestras nuevas circunstancias como una bendición. Podemos elegir entre ver las crisis como arbitrarias y negativas o bien como intervenciones que forman parte de un plan de mayor alcance, postes en el camino que nos dirigen hacia la próxima lección sobre nuestro poder personal y nuestro Contrato Sagrado.

Por supuesto, no hace falta esperar a tener una crisis para ver las cosas como símbolos. La vida espiritual no consiste sólo en intentar imaginar por qué nos ocurren cosas malas o por qué les ocurren a otras personas, sino en intentar encontrar un sentido a esas experiencias negativas, puesto que nunca entenderemos completamente el porqué. Podemos enfocar los sucesos y patrones positivos de nuestra vida, al igual que nuestros problemas, con la intención de encontrar una finalidad oculta, un propósito superior. Por ejemplo, podemos plantearnos por qué mantenemos una buena relación con determinadas personas o qué nos llevó a implicarnos en una línea de trabajo o afición especialmente gratificante. Todos debemos encontrar el camino correcto que nos permita disfrutar de la vida y dar un sentido a nuestras actividades diarias y a nuestras interacciones con los demás. Podemos empezar en cualquier momento, por ejemplo, hoy. Hemos sido creados para “estar aquí ahora”, como afirma la famosa frase de Ram Dass.

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